Hemos empezado el año divirtiéndonos; quizá esta entrada debería ir en la categoría de entretenimiento. Mi hijo tenía su Steam Deck en un cajón, bastante olvidada, y decidió sacarla a pasear aprovechando las fiestas navideñas. El problema fue que no arrancaba. Al conectarla al cargador, únicamente aparecía la luz blanca del LED, pero nada más.
Nunca había contactado antes con el servicio técnico de Valve, así que reconozco que hasta me hizo un poco de ilusión. Creo que merece la pena dejar la experiencia por escrito, por si le sirve a alguien más.
Situación inicial
El “paciente” presentaba los siguientes síntomas. Para que la consola diera alguna señal de vida, había que pulsar el botón de encendido varias veces. Al hacerlo, se encendía el LED blanco, se escuchaba un pitido suave y, acto seguido, pantalla completamente negra, sin logo ni ningún tipo de imagen. Apenas daba señales de estar realmente encendida, como si no tuviera batería.
Probé varias combinaciones de botones que encontré por internet para acceder al boot manager o intentar restaurar la BIOS, pero ninguna funcionó. Siempre el mismo patrón: un pitido suave y la pantalla negra. En un primer momento pensé que podía tratarse de un problema de batería, así que probé distintos cargadores y cables USB-C con Power Delivery, pero el resultado fue exactamente el mismo.
Con este escenario abrí un ticket de soporte con Valve, dejando claro desde el principio que la consola no había sido abierta, modificada ni golpeada en ningún momento.
Primer diagnóstico: energía y firmware
El soporte empezó descartando lo más básico, pero de forma ordenada. Lo primero fue confirmar si estaba utilizando el cargador original y si el LED se mantenía en blanco fijo o parpadeaba. También me pidieron que probara otros cargadores para asegurarse de que la batería estuviera recibiendo la energía correcta.
Una vez descartado un problema de alimentación, pasamos a intentar un reset del firmware de la consola. Para ello, había que asegurar el apagado completo manteniendo pulsado el botón de encendido durante unos diez segundos y, a continuación, iniciar el proceso de restauración usando la combinación de Volumen – + … + Power para iniciar el proceso. Un pitido suave y el LED intermitente indicaban que el proceso se había iniciado.
En algunos intentos llegué a escuchar el pitido y, ocasionalmente, incluso se activaba el ventilador durante unos segundos, lo que confirmaba que la consola no estaba completamente muerta. Sin embargo, no llegaba a arrancar en ningún caso.
Intento de acceso a la BIOS
El siguiente paso fue intentar el acceso directo a la BIOS utilizando la combinación de Volumen + y el botón de Power. El comportamiento fue siempre el mismo: pitido correcto, ventilador activo y LED blanco fijo, pero pantalla totalmente negra, sin ningún signo de retroiluminación.
Esto descartaba un problema simple de configuración de SteamOS. Era como si el sistema arrancara, pero no llegara a mostrar absolutamente nada por pantalla.
Prueba clave: salida a monitor externo
Llegados a este punto, el soporte pidió una prueba muy concreta: conectar la Steam Deck a un monitor externo. La idea era comprobar si realmente el sistema estaba arrancando y si el problema podía estar relacionado con la pantalla interna.
En el primer intento apareció el logo de SteamOS y, acto seguido, volvió a quedarse en negro. En el segundo intento, sin embargo, el sistema arrancó correctamente en el monitor externo. SteamOS funcionaba con normalidad, la batería marcaba un 84 % y estaba cargando sin problemas.
Con esto quedó claro que el sistema sí arrancaba y que el problema estaba claramente relacionado con la gestión de la pantalla interna. Todo apuntaba a un fallo de firmware o BIOS que impedía mostrar imagen si no había una salida de vídeo externa conectada.
Evaluación de reparación
Con toda esta información, el soporte indicó que el caso podía quedar fuera de garantía. Me ofrecieron enviar la consola para que el equipo técnico la evaluara y, en función del diagnóstico, proceder a una reparación o sustitución, probablemente de la pantalla. En caso de que se determinara que el problema no estaba cubierto por la garantía, por ejemplo por daño físico, el coste estimado de la reparación rondaría los 225 €.
También dejaron claro un detalle importante: si finalmente no estaba de acuerdo con la reparación de pago, podía rechazarla y recibir la consola de vuelta sin ningún coste para mí.
Cuando prácticamente ya íbamos a proceder con el envío, propusieron realizar una última prueba antes de cerrar el caso.
Solución: actualización de BIOS vía canal Main
El soporte explicó que existía un problema conocido, ya corregido en una versión reciente de la BIOS, accesible únicamente a través del canal de actualizaciones Main. Para aplicar esta corrección era necesario activar el Developer Mode, mostrar los canales avanzados de actualización y cambiar el canal de Stable a Main. Una vez hecho esto, se aplicaba la actualización y se reiniciaba la consola.
Durante este proceso era importante no interrumpir el reinicio, aunque la pantalla permaneciera negra, ya que la actualización del firmware podía tardar alrededor de quince minutos.
Tras completar el reinicio, la pantalla interna volvió a funcionar correctamente y el sistema arrancó con normalidad, ya sin necesidad de un monitor externo. La BIOS quedó actualizada a la versión F7A0133.
Problema resuelto. ¡Muchas gracias Valve!

PD: Tremendo bug en la BIOS se os ha colado, cabroncetes :P